lunes, 8 de diciembre de 2008



A ELLA LE HUBIERA bastado con poco. Cruzar algún mar. Vivir alguna vez. Nunca le pidió a la vida más de lo que ella le podía ofrecer, y sin embargo muchas veces ofreció más de lo que podía dar. Esto era lo que a el lo enamoraba. En los pequeños detalles se regalaba para siempre.

En verdad nunca tuvo pareja alguna, solo besos. Sin nombre, sin remite. Intentó olvidar antes de aprender a olvidar, y le costó entender que algunas cosas nos vienen dadas en forma extraña. Lo consiguió. Fue mordaz a la hora de quererlo, y no tuvo reparos en coserle el corazón. Un corazón hecho trizas, pero cosido. Tuvo que quererla, entiendanlo.

En alguna ocasión le contó sus sueños, y los compartieron. Imaginó fotografías disparadas en lugares fusilados. Sin flash, porque el flash es una gran mentira. No hay que poner cosas donde no las hay. Ni luces. Y mucho menos palabras. Más o menos se rìreron de todo eso, y de la gente que creía que las cimas son los puntos más altos. Se burlamos, creo, de las cosas que solo parecen. De todo. De las cosas que se reflejan en los charcos y mienten. Del color celeste hojalata.

A ella nunca le faltó una sonrisa, y fletaba barcos para èl. Para èl, que le da miedo el mar. Y volar. Que se da miedo a si mismo, y los demás. Imagina. La adorò. Sabía francés, inglès y alemán. El Aleman y español. Fueron de donde quisieron ser. Coimbra, Fréjus..de lugares que nunca veran juntos. Y siempre le dijo je t'aime. Del sur del sur, en los mapas. Y del este de los sentimientos. Las coordenadas desordenadas eran las únicas que tenían sentido. Y lo desgarbado de no llegar a conocerse bien.

El no sabia querer. En realidad, sabia querer , pero no queria. No te pierdas. No te lo pierdas. Y se fue. Volvió a nacer en otra parte, y con otro nombre. La reconocería en cualquier gesto. En sus ojos. Pero ya no miro atrás. Esto es así.

A ella le hubiera bastado con poco. A èl le hubiera bastado con ella. Pero es el momento de construir una vida cierta, y apartar los delirios y las ilusiones en pretérito imperfecto. De olvidar lo que es lícito olvidar -nada-, y recoger hojas en blanco.

Voy a empezar por un color cualquiera.. tal vez un celeste hojalata.

No hay comentarios: